Un entorno virtual de
aprendizaje (EVA) es un espacio con accesos restringidos,
concebido y diseñado para que las personas que acceden a él desarrollen
procesos de incorporación de habilidades y saberes, mediante sistemas
telemáticos.
Facilita a los profesores la gestión de cursos virtuales
para sus estudiantes, especialmente colaborando en la administración y
desarrollo del curso.
Suelen ser capaces de seguir el progreso de cada participante,
además de poder ser gestionado por docentes y por los mismos estudiantes.
Originalmente diseñados para el desarrollo de cursos a distancia, vienen siendo
utilizados como complemento de cursos e instancias presenciales de formación.
Los componentes de estos sistemas incluyen generalmente las
plantillas para elaboración de contenido, foros,
chats,
cuestionarios y ejercicios tipo múltiple-opción, verdadero/falso y respuestas
de una palabra. Los profesores completan estas plantillas y después las
publican para ser utilizadas por los estudiantes.
Nuevas características en estos sistemas incluyen blogs y RSS.
Los servicios
proporcionados generalmente incluyen control de acceso, elaboración de
contenido educativo, herramientas de comunicación y la administración de grupos
de estudiante. Las EVAs se basan en el aprendizaje colectivo
Desventajas
Pasividad, pues se percibe como un medio "fácil" El mayor
temor, es que el uso cotidiano de estos medios tenga el mismo efecto que
en el caso de la televisión: no se puede seguir un programa serio de TV
educativa, con la misma atención, actitud y actividad mental con que se
ve una comedia. Ver alguna comedia es fácil. El principal temor que
presenta el alumno, es haber visto televisión como entretenimiento o
información sobre hechos, y que esta actúe ante un programa educativo
televisado con una tendencia a ese facilismo automático, necesario en el
primer caso, inconveniente para aprender ciertos contenidos.
Abuso y uso inadecuado Hay profesores y administradores
educativos que piensan en cambios radicales: todo debe trabajarse ahora
en forma virtual. Esto lleva a malos usos; no es conveniente utilizar
una tecnología cara, poco disponible y más compleja, para una acción que
se puede realizar con la misma eficacia usando medios más sencillos.
Por ejemplo, para mostrar información esquemática o verbal
simultáneamente a un grupo, el retroproyector es de uso sencillo y
eficiente. El computador añade poco y exige demasiado para este fin.
Inexistencia de estructura pedagógica en la información y multimedia ·
La pregunta del pedagogo es obvia: si el aprender con la interacción
que exige la realidad al volverla pedagógicamente accesible, es preciso e
indispensable, que en los ambientes de aprendizaje diseñados
intencionalmente, los contenidos tengan una estructura pedagógica
adecuada; entendemos fundamentalmente, útil a los procesos mentales y
formas de aprender de los alumnos.
Tecnófobos y tecnófilos · Un peligro conocido es la aparición de
tecnófobos y tecnófilos. Personas que se aficionan en exceso al uso de
las tecnologías, o que desarrollan temores excesivos ante ellas. El uso
excesivo hace que se desconozca el valor formativo de otros entornos
imprescindibles, en particular los que exigen interacción personal. Los
miedos al computador camuflan la exigencia de repensar el propio
quehacer docente y la voluntad de informarse y conocer lo que ofrecen
los nuevos entornos para aprender.
Dificultades organizativas y problemas técnicos. Los costos de
mantenimiento de equipos informáticos escolares ascienden ya en promedio
al 53% de la inversión. Los posibles cambios de horarios, de
distribución de grupos, de asignación de cargas al profesorado, de
planta física, etc., no suelen aparecer en los informes de investigación
y desarrollo; las interferencias de fallas técnicas tampoco. Nuestra
experiencia (CONEXIONES 1998) permite adelantar como conclusión que la
incidencia de estos dos aspectos determina el ritmo de incorporación de
TIC a los ambientes de aprendizaje, en forma más directa y grave que
todos los demás aspectos.